Author: Andres Paglayan

~ 01/08/11

Este un ensayo corto intentando explicar porque algunos círculos viciosos de corrupción son permanentes y tan difíciles de remover en la Argentina.

Vamos a considerar primero las variables más sistemáticas, entre ellas la carga impositiva y la corruptela institucionalizada.

En cuanto a carga impositiva, cualquier ciudadano argentino que tiene un comercio o que tiene un amigo que tiene un comercio, o que tiene un amigo o conocido contador, conoce empíricamente que a un comerciante le es imposible tener toda su economía “en blanco”, imposibilidad a la que se llega por una carga impositiva que sencillamente es inaplicable para una economía de escala menor.

Predeterminadamente y por ley, a la mayoría de los comerciantes les es prácticamente imposible tener un comercio y respetar y cumplir todas la leyes impositivas que surgen de la actividad.

Si el comerciante tratara de cumplir la ley impositiva para con ingresos brutos, IVA y ganancias, sus precios finales al consumidor quedarían totalmente fuera de la escala de precios aceptables por el consumidor y no tendría oportunidad alguna de venta. Para vender necesita adoptar una economía de por lo menos, mitad en blanco, mitad en negro, es decir terminar pagando aproximadamente el 50% de los impuestos mandados por ley.

La cantidad desmesurada de cargas impositivas en los salarios y la draconiana ley laboral fuerzan tanto al pequeño empleador como al empleado a aceptar un término medio, es decir un empleo mitad en negro mitad en blanco, si el pequeño comerciante pagase todas las cargas, sencillamente no podría contratar un empleado, y si el empleado demandara el 100% de las cargas sociales en blanco, tampoco podría encontrar un empleador que accediese.

Esta situación está tan intrínsecamente ligada a las operaciones diarias del comercio argentino que a cualquier persona involucrada sencillamente le llegan a parecer una situación “normal”

Los discursos oficiales apuntan al “si todos cumplieran”, sabiendo pero no considerando que el desequilibrio que las cargas impositivas imponen a los precios de mercado es sencillamente no sustentable y que los precios no pueden ser arbitrariamente inflados de manera desproporcionada para satisfacer una ley fiscal y que esta desproporción en el precio impuesto es per se causa suficiente para fomentar una doble economía, es decir mitad en blanco y mitad en negro.

Esto genera un acuerdo tácito al que cualquier contador público estará contento de referirse mientras su nombre no sea publicado, -”vos pagá algo y cumplí con las fechas que te dejan tranquilo”.

Es vox pópuli en el comercio argentino que no serían necesarios ni valdrían la pena los problemas administrativos y la ilegalidad de manejar una doble contabilidad si los impuestos fueran la mitad de lo que son. Permitiendo que todos paguen mas o menos lo mismo que pagan hoy, pero con una economía en blanco.

El cambio sería tan fácil que uno se pregunta por qué al menos no se ha experimentado en la economía nacional. La razón propuesta por este ensayo es extremadamente simple.

Al corrupto gobierno argentino le conviene que sus ciudadanos no puedan cumplir con la ley.

Una situación hipotética con un diálogo simplificado sería así:

Ciudadano: -”A vos, funcionario de gobierno corrupto te voy a denunciar”

Funcionario Corrupto: -”Ah, si? y qué, vos no robás? acaso no dejas de pagar impuestos? A ver dále, denunciame que te mando una integral”

El ciudadano promedio es forzado fuera de la ley por diseño del sistema impositivo y no sólo carece de “moralidad” y de tranquilidad de consciencia, si no que tiene un temor justificado a represalias contra su patrimonio.

Gracias a la ley impositiva la Argentina es un arreglo entre ladrones en donde sin saberlo a consciencia plena los ciudadanos forzados fuera de la ley toleran la corrupción de la que son parte.

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